EL MOVIMIENTO DE SANTA MARÍA
Prolongando la Encarnación en el mundo


El P. Tomás Morales, en 1946, comenzó en Madrid una intensa labor con los trabajadores de empresa. Con ellos fundó el Hogar del Empleado, un movimiento apostólico de gran vitalidad que generó múltiples obras sociales.

Con visión profética consagró su sacerdocio a la animación de los laicos, convencido del precioso don que adquieren en el bautismo y de sus enormes posibilidades cara a la misión de la iglesia. Frutos de esta entrega son la fundación de dos Institutos Seculares: Cruzados y Cruzadas de Santa María, una asociación pública de fieles formada por matrimonios, Hogares de Santa María, y un movimiento juvenil, Milicia de Santa María.

Alrededor de ellos han ido surgiendo nuevas realidades laicales y familiares a lo largo de los años, que se han ido relacionando con las obras ya fundadas, formando una fecunda familia espiritual que sigue enriqueciendo hoy la vida de la Iglesia.

 Los Cruzados de Santa María han dado marco jurídico en sus Constituciones a  los colaboradores, personas adultas o matrimonios que quieren mantenerse unidas a su espiritualidad, directamente o a través de los distintos grupos y obras apostólicas nacidos a su alrededor. Con ello han pretendido darles mayor potencial evangelizador, manteniéndose como su núcleo espiritual. Así ha ido surgiendo una verdadera movilización del laicado, plasmada hoy en el Movimiento de Santa María.

Los miembros del Movimiento quieren promover la santificación del laicado en el mundo y la cristianización de las realidades temporales a modo de fermento, con una dedicación especial a la formación de la juventud y a la familia, abrazando en comunión a una gran diversidad de personas, familias y formas de vida.


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